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Hablemos en serio… ¿jugamos?


Desde hace varios meses siento un gran interés hacia el mundo de la gamificación, en especial sobre su uso para mejorar  la gestión de personas. Esta curiosidad hizo que asistiera a un taller de gamificación en el pasado EBE y allí descubrí a un jovencísimo y brillante profesional que me cautivó tanto que quiero compartir con vosotros una entrevista para que podáis conocerle mejor.
 
 
A los que como yo ya no volveréis a cumplir los 35, no sé qué hacíais o habíais hecho a los 23 años “de provecho” como decían nuestros padres.
Tampoco puedo opinar sobre los lectores de este blog que rondáis los veintitantos, pero seguro que os sorprende tanto como a mí conocer la historia de Víctor.


Víctor Manrique es un zaragozano que acaba de estrenar 23 años. Está finalizando el último curso del doble grado de derecho y dirección de empresas, hasta ahí normal ¿verdad?

Pero si os digo que además es emprendedor, escribe un blog sobre gamificación, es profesor asociado de dos másteres de IEBS, Gamification Designer en la empresa Play Jugo y Coordinador General de Gamification Spain Meetups entre otras cosas, entonces ya sí que no se parece a un estudiante universitario al uso, ¿verdad?

Os recomiendo la lectura de este artículo suyo: Gamificación y educación: la revolución de aprender jugando. Merece la pena su lectura.

Su último proyecto es participar como formador en un MOOC (Massive Open Online Course) sobre Gamification Design en Iversity.

En el próximo post me centraré en escribir sobre la gamificación en el entorno empresarial, pero éste lo quiero dedicar en exclusiva a la entrevista con Víctor, porque tenemos muchas cosas que aprender de él. Es un ejemplo de empleabilidad a seguir, su energía, su optimismo y su pasión son contagiosos.


Cada vez que hablo con él me hace sentir que he recargado las pilas y me inspira para seguir trabajando y aprender de personas como él.

Espero que os guste.

 Un millón de gracias Víctor por tu espontaneidad y por dejarnos conocerte un poquito mejor.
 
 


 

"Es en el juego y sólo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo."
      
                                                                                                                   Donald Woods Winnicott

 








Echando la vista atrás...


Desde que publiqué mi último post ha pasado bastante tiempo, pero os aseguro que ha sido un período muy intenso a nivel personal y profesional. He estado tan ocupada últimamente que no he podido publicar con la frecuencia que me gusta por respeto a quienes generosamente leéis con cariño lo que escribo en este espacio tan personal.
Admito que el retraso en publicar se ha debido a la falta de tiempo y tranquilidad para reflexionar y especialmente para ordenar todas las ideas, los sentimientos, los aprendizajes y las experiencias vividas durante este último mes.


El 6 de junio pude colaborar en el Segundo Congreso Nacional de Empresa 2.0 y Social Business   con la ponencia  El día que los RRHH se cansaron de ser recursos y empezaron a ser profesionales 2.0.

Es la segunda vez que los organizadores del Congreso han querido contar conmigo, lo que vuelvo a agradecer desde aquí.
Coincidir con compañeros de profesión como Virginio Gallardo y mi gran amiga Eva Collado, así como compartir conversaciones, anécdotas e ideas con grandes profesionales que pasaron por el congreso es algo que no tiene precio.

 
 

Respecto a mi intervención, lo que quise transmitir es que la aparición de las redes sociales ha tenido un elevadísimo impacto en el mundo de la empresa y en la gestión de personas, llegando a cuestionar los modelos de trabajo, de liderazgo e incluso de organigrama que existían hasta ahora.

Las organizaciones afortunadamente ya no tienen recursos humanos, sino que están formadas por personas y es precisamente en esta dimensión humana bien gestionada donde reside la clave del éxito empresarial. 
Aquí os dejo el enlace de la ponencia por si a alguien le interesa verla.

 
Justo al día siguiente tenía otra ponencia en la presentación de El Foro de los Recursos Humanos en Sevilla.
 
 

Los asistentes a este encuentro eran de un perfil muy distinto al de la jornada anterior. Directivos en su mayoría aún no muy convencidos de abrir las puertas al cambio, desaprender conceptos que en la Universidad nos transmitieron como axiomas y con gran reticencia a  trabajar bajo la sombra permanente de la incertidumbre.

Ya no es posible concebir que haya una empresa sin voz humana. La comunicación interna no sólo ha cambiado en su multidireccionalidad, sino en su filosofía y valores, así como en su fin. Transparencia, cercanía, hacer que los profesionales se sientan parte del proyecto empresarial, que aporten y que sus ideas sean valoradas, aprovechar las sinergias y la retroalimentación de perfiles variados. Aprender a gestionar la diversidad y aprovechar el talento colectivo.

Cuando estudiaba en la Facultad, en una ocasión nos contó un profesor un experimento que habían realizado con personas que estaban encarceladas desde hacía muchos años.
Estas personas aprovechaban el escaso tiempo al aire libre del que disponían para dar paseos por el patio de la cárcel cada día.
Tras una rutina forjada durante tanto tiempo, les llevaron a campo abierto para observar cómo reaccionaban y comprobaron que se limitaban a seguir dando paseos, pero lo más significativo era que la distancia que recorrían era exactamente igual que la medida del patio de la cárcel.
Teniendo un espacio inmenso y desconocido para caminar, correr, descubrir caminos inesperados, etc. parecía tener menos sentido disfrutar de todas las posibilidades que ofrecía la naturaleza que romper con su hábito, ni siquiera variar en centímetros la distancia de los pasos recorridos.


Esa misma sensación es la que me transmiten muchas empresas, ¿no os pasa a vosotros?  

Hay tantas posibilidades para cambiar, crear, generar, cuestionar… Pero los límites los tenemos en la mente, seguimos recorriendo y viendo las barreras donde han estado desde hace años, aunque ni siquiera las hayamos comprobado nosotros, en ocasiones es algo que nos han contado otros y hemos aprendido a vivir entre esos márgenes.

Creo que mi discurso en aquella ponencia fue un poco rupturista y no le gustó a todos los que asistieron, pero pretendía no dejar indiferente y sembrar una pequeña semilla de inquietud en quienes no comparten la creencia de que la empresa está condenada a cambiar y adaptarse o a extinguirse.


Pero el evento más especial de todos ha sido poder acompañar a mi adorada Laura Chica en la presentación de su libro “¿Quién eres tú?” el pasado 20 de junio en Sevilla.

 
Leer un libro que ha escrito alguien a quien aprecio y admiro siempre me despierta una sensación especial en el estómago, pero en esta ocasión es un libro que me ha ayudado a replantearme muchas cuestiones importantes, empezando por su título: ¿Quién soy yo?

Os recomiendo que lo leáis, lo subrayéis y lo trabajéis porque os aseguro que merece la pena. Del libro destacaría muchas cosas pero fundamentalmente me quedo con los siguientes puntos:

  • Somos analfabetos emocionales: no se preocupan de nuestra inteligencia emocional en el colegio, ni en la Universidad, en muchos casos ni siquiera en la propia familia. No obstante, qué importante es para poder tener una vida feliz y plena e incluso tener éxito en el ámbito profesional.
  • Ser feliz es una decisión: hay circunstancias que no podemos cambiar, que están ahí y que debemos tenerlas en cuenta. Pero ser feliz supone un esfuerzo, un trabajo y una lucha permanente y diaria. Siempre podemos hacer algo y en cualquier contexto por muy nocivo que éste sea.
  • El optimismo es una vía de supervivencia: en el contexto socioeconómico actual, ser optimista nos ayuda a enfrentarnos a nuestros miedos, a superar obstáculos a fijarnos metas y sólo si creemos que podemos conseguirlo lo haremos. No importa que te caigas, sino lo que de verdad importa es cuántas veces te levantas.
  • El agradecimiento para poder ser feliz y valorar la vida: ¡Qué importante es y cuántas veces se nos olvida ser agradecidos! Y hay tantas cosas y tantas personas a las que agradecer…
  • El ejemplo: enseñar desde el ejemplo, la coherencia y tomar conciencia de que generamos emociones positivas y negativas en nuestra familia, en nuestros equipos de trabajo, en nuestros amigos, en todas las personas con las que interactuamos. Somos responsables del ambiente en el que trabajamos y nos relacionamos y en nuestra mano está influir de manera positiva para propagar un clima más feliz y agradable.

Estas son sólo algunas pequeñas píldoras del libro de Laura, os dejo el enlace del vídeo de la presentación para que podáis conocerla un poquito mejor. Porque ella misma es una persona maravillosa y su libro es su reflejo.
 
Y por último, pero no menos importante, tengo que destacar también lo que me enseñan mis hijos cada día, ¡qué lecciones tan grandes me dan de vez en cuando!
Quienes tengáis hijos y estéis leyendo estas líneas sabréis que no es posible tratar por igual a los niños porque cada uno es diferente y especial. En mi caso, mi hijo mayor Pablo es muy sensible, a veces asume demasiadas responsabilidades para los 10 años que cumplirá a finales de este mes y también es más miedoso que su hermano pequeño.

El sábado 22 de junio fuimos a un centro hípico para ver competir al nieto de un familiar. Cuando llegamos por la mañana Pablo no era capaz de acercarse a un caballo por el miedo que le imponía un animal tan grande y hasta ese momento con el que no había tenido contacto.
Marcos, que es sólo un año más pequeño, tenía la ilusión de aprender a montar a caballo desde hace tiempo y si lo hubierais visto corretear por allí, os habría parecido que se ha criado entre cuadras, en lugar de ser la primera vez que las pisaba. Ese mismo día decidimos inscribir a Marcos a un curso intensivo durante la última semana de junio que se impartía en el centro.
 
A Pablo le dejamos su espacio y de vez en cuando se asomaba y veía de lejos un caballo. Mientras Marcos ayudaba a preparar los caballos, a lavarlos y los acariciaba, su hermano mayor iba haciendo pequeños acercamientos, a su ritmo, abandonando progresivamente su zona de confort y reforzándose cada vez que avanzaba.


El resultado lo tenéis en esta foto. Ese mismo sábado por la tarde Pablo nos pidió que le inscribiéramos también en el curso y para sorpresa de todos, ha descubierto una gran pasión que quiere seguir practicando a la vuelta de las vacaciones.

Pablo no sólo me ha enseñado la capacidad de superación y esfuerzo para vencer sus miedos con sus casi diez años, sino que como él decía: “mamá, ¡qué bien me siento porque he sido capaz de hacerlo yo solo! Y es mucho más divertido de lo que podía imaginar, me siento feliz cuando monto a caballo.”

Ante la adversidad, cada vez mayor esfuerzo y mejor actitud.
Ante el miedo, valor para avanzar y mejorar.
Ante los problemas, la búsqueda de soluciones, alternativas o nuevas perspectivas.
Pero nunca abandonar o huir hacia la desidia.
 
 
Ahora Pablo confía más en sí mismo y sabe lo que es sobreponerse a una situación que asusta para poder progresar, todo un ejemplo a seguir en nuestra vida personal y en el trabajo  ¿no os parece?

Así que echando la vista atrás, veo un mes repleto de vivencias, lecciones aprendidas y sobre todo inspiración  e ilusión para seguir cambiando y para lograr transformar el mundo, aunque sólo sea un poquito, pero no pienso dejar de intentarlo ¿y vosotros?


"Para que una revolución tenga éxito debe redescubrir valores ya olvidados y adaptarlos a las exigencias de la época"

Rabindranath Tagore

Astenia anti-profesional


¡Por fin es primavera!!!

No lo digo sólo porque estemos en el mes de abril, sino porque finalmente el sol y el calorcito han decidido acompañar a la estación del año que nos  trae color y alegría tras una época algo tristona, caracterizada por el mal tiempo.
La primavera también nos trae a los alérgicos ciertos problemas de salud, el cambio de hora hace que madrugar para ir al trabajo sea un reto constante a la fuerza de voluntad durante la primera semana y lo peor de todo, la primavera arrastra consigo la temida astenia primaveral.
Así me siento yo, tal como define la RAE el concepto de astenia:
“Falta o decaimiento de fuerzas caracterizado por apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa.”

Pero en mi caso no se trata de astenia primaveral, sino de astenia anti-profesional.
Estoy agotada, exhausta por tratar con demasiada frecuencia con “gente chufla” en el entorno laboral. Parece que con tanta lluvia se han multiplicado como las setas y dicho con una expresión más refinada, los “vendedores de humo”, las personas que se caracterizan por su falta de rigor, profesionalidad, seriedad e incluso en ocasiones de ética, están ganando terreno, o al menos eso me parece a mí porque como ya he dicho, estoy cansadísima de estos “profesionales”.
 


 
Desde este blog trato con frecuencia el tema de los directivos tóxicos, os adelanto que hoy no será una excepción.

Según dice mi madre, quien os aseguro que es la persona que mejor me conoce, siempre he tenido la inquietud por descubrir cosas nuevas y preguntar (a veces en exceso) para conocer todo aquello que despertaba mi curiosidad.
He de reconocer que a mis recién estrenados 37 años esta característica se ha afianzado aún más en mi forma de ser.
Me mueve la curiosidad, las ganas por explorar en cada ocasión y contexto y buscar el aprendizaje de cualquier experiencia cotidiana.

Imagino que por deformación profesional, me gusta analizar cómo funciona la gestión de personas en todos los sectores, cómo son las relaciones entre los distintos profesionales y procuro prestar toda mi atención a cada mínimo detalle.

Hace unos meses, mi encantadora colega Rocío López Berrocal, Responsable de Selección y Formación en Cobre las Cruces, y algunos de sus compañeros, nos enseñaron a los miembros del Foro de Empresas EFR de Andalucía, con una dedicación y cariño impresionante, el trabajo que se hace en la mina, así como la política de gestión de personas que tienen implantada en la empresa. Fue una visita muy interesante y la recomiendo a cualquiera que tenga la oportunidad de hacerla. Os dejo una foto de la corta de la mina.
 
En este caso, esta organización dedicada a la minería tiene una estrategia de RRHH donde se pone en valor la dimensión humana del trabajador y por su política de conciliación está certificada como Empresa Familiarmente Responsable.
Supongo que después de conocer con detalle el gran trabajo que realizan en materia de RRHH y responsabilidad social en empresas como Cobre las Cruces, cuando acudo a otro sector para seguir indagando e investigando sobre cómo se dirige e interactúa con las personas, en especial en organizaciones o sectores que se les presupone la innovación como principal valor, sufro unas decepciones enormes.
Esta acumulación de desencantos es lo que ha generado mi astenia anti-profesional.

Hace unas semanas pude escuchar la ponencia de una mujer emprendedora en el mundo del diseño y la moda, una empresaria con una marca de moda de reconocido prestigio a nivel nacional.
Tuve la oportunidad de hablar con ella tras su ponencia y le hice unas cuantas preguntas sobre su manera de trabajar con colaboradores y su experiencia profesional en el ámbito de la gestión de equipos.
Me cuesta mucho repetir las duras expresiones que utilizó para responder mis preguntas, pero sobre todo me cuesta transmitir la filosofía de pensamiento que las sustentaba.
Como ejemplo puedo compartir la siguiente frase que reproduzco textualmente:
 
“¿Sabes por qué se utiliza el término empleados? Porque tienes que emplear a dos personas para que trabaje una
 
 
Para todos aquellos quienes como yo siguen teniendo fe en las personas, sobran los comentarios al respecto, ¿verdad?

¿Y en el caso de las empresas tecnológicas donde el profesional sigue siendo un recurso más, pero humano en este caso?
Cada vez estoy más convencida de que no es cuestión del sector, del tamaño de la organización, etc. Es el liderazgo, la cultura corporativa y el comportamiento directivo el que hace que una organización triunfe.
Sólo es posible conseguir el éxito empresarial poniendo el énfasis en el valor de las personas.
 
Se acabó el “súper jefe”, el que todo lo sabe, el que cuando habla todo el mundo debe callar y obedecer. El que no admite que se cuestione una decisión, el que no quiere oír comentarios ni sugerencias de mejora porque... ¿quién va a saber más que él?
El prototipo de jefe que cree que una crítica jamás podrá ser constructiva y que la información reservada y compartimentada es la mejor comunicación interna que existe.


Es la era del líder que desde la sombra alienta a sus colaboradores para que cada cual avance en la dirección que personalmente más le favorece.
Es el momento del directivo que sabe escuchar, que se beneficia de la inteligencia colectiva de su equipo y el que elimina la mordaza de los trabajadores, para en su lugar asegurar que cada profesional pueda ser escuchado y aportar ideas.

Puede resultar paradójico, pero mi astenia anti-profesional no me deja sin ganas de hacer nada, sino de seguir reivindicando que los profesionales son SERES HUMANOS, con necesidades, con diferencias, con peculiaridades y que merecen recibir confianza, para poder esforzarse, equivocarse, aprender, compartir y comprometerse.

Estoy cansada de “vendedores de humo”, de “personas chufla”, de incompetentes que no hay explicación lógica que justifique cómo llegaron a ser directivos y cobrar esos salarios…

Pero no pienso callarme y rendirme, sino que estoy decidida a seguir reivindicando que no hay excusas para perpetuar la falta de competencia, independientemente del puesto que ocupe la persona en cuestión.

Llegó la hora de decir “NO” a todos los trabajadores y directivos tóxicos, a la falta de profesionalidad y a quien no sabe valorar lo que significa tener un puesto de trabajo en la actualidad, por respeto a todos los desempleados que luchan por una oportunidad laboral y por dignidad a merecer el sueldo que cada mes reciben.

¿Te sumas a luchar conmigo contra la astenia anti-profesional?

 


 
"Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio"
                                                                                                                                                  Octavio Paz




Descubriendo la serendipia


¿Has sentido alguna vez que de repente todo tenía sentido? ¿Has experimentado la sensación de poder "cerrar el círculo"?


Es lo que me ha sucedido cuando me he encontrado con mi propia serendipia.




Los tres príncipes de Serendip es un cuento que escuché por primera vez en el colegio. No recuerdo muy bien qué edad tenía, pero sí que la intención de la profesora fue transmitirnos la importancia de la prudencia y la humildad.

Ha sido mi búsqueda por entender la serendipia la que me ha llevado a releer este antiguo cuento de origen persa.

 

 

Serendipia es un término que no recoge el diccionario de la Real Academia Española, se trata de un neologismo de la palabra serendipity que acuñó el escritor y político inglés Horace Walpole.

En 1754, escribió una carta a su amigo Horace Mann, diplomático británico en Italia, en la que utilizaba el término serendipity refiriéndose a este cuento.



Mann había enviado a Walpole un retrato de Bianca Capello, aristócrata del s. XVI que luego se convirtió en Gran Duquesa de Toscana al casarse con Francesco de Médici. Como el cuadro no tenía marco, Walpole quiso ponerle uno con el escudo de armas de los Capello. En la carta, explicaba a su amigo que había tenido mucha suerte ya que buscando el escudo de los Médici en un libro veneciano de heráldica, encontró el de los Capello:

 "Este descubrimiento ha sido casi como de los que yo llamo de serendipidad, una palabra muy expresiva (...) Leí un sencillo cuento titulado Los tres príncipes de Serendip. A medida que sus altezas reales viajaban, por accidente y gracias a su sagacidad, iban descubriendo cosas que no buscaban"

 

La serendipia se define como el descubrimiento o hallazgo afortunado que se realiza de manera accidental e inesperada.

Ha sido muy frecuente en la historia, sobre todo en el campo de la ciencia. Louis Pasteur, Alexander Fleming o Albert Einstein reconocieron la serendipia en algunos de sus hallazgos.


¿La serendipia es sólo cuestión de suerte?

No creo que la serendipia consista sólo en estar en el sitio y el momento adecuado. Como decía Jacinto Benavente: Muchos creen que el talento es cuestión de suerte, pero pocos saben que la suerte es cuestión de talento.

Hay que buscar la oportunidad, no existen los golpes de suerte sin trabajo, sin esfuerzo y sin fe en encontrarlos.

 

“La suerte favorece sólo a la mente preparada."
                                                                                                                   Louis Pasteur

 
Entonces ¿se puede buscar la serendipia?

 
Hay actitudes que facilitan la serendipia, al igual que hay factores que la dificultan o la impiden. Alicia Pomares escribió un artículo muy interesante al respecto, Los enemigos de la serendipia y la innovación, en su blog llamado muy acertadamente Serendipia.

Es posible educar personas y formar profesionales para poder favorecer la serendipia.

Constancia, aprendizaje permanente, curiosidad, creatividad, intuición, innovación, tolerancia al fracaso, etc., son capacidades que pueden y deben ser estimuladas desde que somos niños, también en el mundo de la empresa.

 
¿Qué puedo hacer para encontrar mi serendipia?
 

Aprender sobre muy diversos temas, no especializarnos sólo en un área de conocimiento estanco.

Cuantos más conocimientos tengamos y más variados sean, mayor habilidad tendremos para ver más allá de lo que ven los demás.

Sentir pasión por nuestro trabajo. La mejor manera para lograr un descubrimiento o poder innovar es poner pasión en lo que hacemos. Si tenemos un trabajo que no nos gusta o nos sentimos mal en nuestra organización o en nuestro equipo, será muy difícil poder encontrar la serendipia.

Desarrollar nuestros sentidos. Muchas respuestas a situaciones complicadas están dentro de nosotros, y para encontrarlas sólo tenemos que saber escuchar, saber buscar y compartirlas con los demás. Descubrir algo exige huir de la ambición y la soberbia para poder tener la mente abierta por completo.

Flexibilizar nuestra manera de pensar e interpretar el entorno. Evolucionar nuestra capacidad de aprendizaje y desaprender hábitos y creencias para poder adquirir otros nuevos.  Tolerar los errores y utilizarlos como aprendizaje.

El fracaso no siempre se debe a tomar decisiones equivocadas, en muchos casos se debe a no tomar decisión alguna.

Fomentar la creatividad como elemento básico para generar nuevas ideas y conectar entre sí aquellas que aparentemente no tienen relación.

Para tener éxito, la planificación sola es insuficiente. Uno debe improvisar también.” Isaac Asimov.

 

En la situación actual necesitamos reinventarnos de manera individual, cambiar las empresas y nuestro modo de concebir el trabajo. Para todo ello la serendipia juega un papel crucial.

Desde RRHH tenemos que desarrollar una gestión, una cultura y un clima que facilite la serendipia en la organización, pero de nada servirá si no va acompañada de una actitud adecuada para la serendipidad por parte de cada profesional.

 
¿Te animas a encontrar la serendipia?

 

 

 No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento".

 Albert Einstein
 
 
 


 


 

Lecciones de vida: aprendizaje permanente





¿No habéis tenido un momento en el que os habéis sentido tan mal como para desear desaparecer del mundo? ¿O para querer haceros un ovillo debajo del edredón y llorar hasta que se agoten todas las lágrimas que sentís que se agolpan?

Seguro que sí, porque la vida es un camino donde se entremezclan momentos de felicidad con tristeza, alegrías y penas, dolor y placer, situaciones difíciles que ponen a prueba nuestra capacidad de resiliencia, concepto que tan de moda está últimamente.


Lo realmente difícil para superar una situación en la que la vida nos pone a prueba, no es superarla, sino ser capaz de aprender de ésta y saber utilizar ese aprendizaje de una manera positiva en el futuro y como consecuencia, crecer como persona.
Hablo del aprendizaje informal, el que se produce en cada experiencia y situación personal y profesional que atravesamos. Es el aprendizaje permanente y por lo tanto el más importante, porque nos acompaña durante toda nuestra vida.


Cualquier momento o situación puede ser una ocasión para aprender, pero sólo las personas con un talento y capacidad especial consiguen transformar una experiencia difícil y traumática en un aprendizaje valioso.
No se trata de ser resiliente, sino de ir mucho más allá
Siento verdadera admiración por estas personas extraordinarias y este post es un homenaje a todas ellas, en especial a alguien a quien quiero y que es un impresionante ejemplo de valor, talento y calidad humana.


Gracias Xenia por colaborar en el blog, pero sobre todo por querer compartir tu experiencia, por aportar tanto a quienes tenemos el lujo de conocerte, por darnos una lección tan grande y por ayudarnos con tu ejemplo a mejorar y valorar nuestra capacidad de aprendizaje permanente en cualquier momento vital que tengamos que afrontar.
 

Xenia de la Cerda

“Escribir ha sido siempre en mi vida un ejercicio de desahogo y liberación pero durante estos meses no me sentía capaz de hacerlo. Quizás por miedo o simplemente porque no era el momento.

Desde que era pequeña me gustaba imaginar cómo sería yo en el futuro y me acostumbré a planificar hasta tal punto que creía que ya me sabía el resto de mi vida. Y sin darme cuenta empecé no solo a condicionar la imagen que tenía de mi misma sino que me esforzaba a dar a los demás lo que creía que debía darles. Y no es que me considerara infeliz, ni mucho menos, pero siempre me acompañó, por diferentes experiencias, una sensación de no ser plenamente yo misma, no sentirme a gusto si decía que “no” y un miedo atroz a los cambios. Pues bien, eso cambió hace apenas un año cuando me diagnosticaron un cáncer de mama y creo firmemente que el cuerpo es sabio y no le prestamos suficiente atención a sus avisos.
Sé que puedo caer en un lugar común al decir que todo lo que me ha pasado y me está pasando ha establecido un antes y un después en mi vida pero los lugares comunes existen justo porque hay una experiencia que los precede. Siempre he pensado que si uno no comparte lo que vive y experimenta es como si esto no tuviera una existencia real y desapareciera. Porque aunque todo esto no deja de ser un momento muy duro, para mí está siendo una de las experiencias más intensas y llenas de amor que he vivido.






Justo los meses antes de que me dieran esa noticia para la que uno nunca puede estar preparado mi pareja y yo estábamos intentando ser padres y ya empezaba a angustiarme la idea de que pudiera tardar más de lo que tenía “planeado”. Pues bien, tras pasar este año de tratamientos, de cambios relevantes y de afrontar la idea de que las cosas no siempre deben salir como queremos, empecé a relativizar y a darme cuenta que un hijo es el producto de un acto de amor y no de una obsesión. Sigo queriendo ser madre pero entones no era el momento y mi cuerpo lo sabía. Me siento afortunada por todo el amor que doy y recibo, por la oportunidad que he recibido de saborear la vida más que nunca y orgullosa de todos los pasos que he dado.
 
Ha sido un año de aprendizaje, de mirar hacia dentro y cuidar tanto lo externo como lo interno. Un año de aceptación, de superación, de risas y llantos, de sentirme querida, rodeada y cuidada y de momentos de inversión en mi misma para encontrar mi propia fuerza. Un año en el que más que nunca puedo decir...SOY Y ESTOY AQUÍ Y AHORA. Un año en el que, por primera vez en mucho tiempo, me reconozco en el espejo como una mujer valiente y sensible a que le gusta tener una imagen diferente a la de antes puesto que se siente diferente.


Y hay tanto y a tantas personas a las que agradecer…”

Xenia de la Cerda




Por admiración a Xenia y para agradecer a todas estas personas excepcionales que como ella nos dan una lección de vida increíble; para animar a desarrollar nuestra capacidad de aprendizaje permanente, en lugar de terminar el post con una frase como hago siempre, lo hago en esta ocasión con un poema de uno de mis escritores favoritos:


No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.




Mario Benedetti, No te rindas