Si te preocupa el talento en tu organización... conviértete en arqueólogo


¿Otro post más sobre talento?



Sí, ya sé que últimamente se ha convertido en un tema casi omnipresente en cualquier publicación, jornada, blog, foro… relacionado con RRHH o gestión empresarial, pero me apetecía escribir acerca del talento desde una perspectiva más íntima.


Con cierta frecuencia paso con mis hijos por una estrecha calle de Sevilla. Cada vez que atravesamos esa calle nos paramos a mirar embelesados a través de una ventana para observar a un lutier en su taller trabajando con dedicación y paciencia.


Francisco Barba

Mis hijos le miran con curiosidad, pero yo observo con verdadera fascinación cómo es capaz de convertir materiales con los que no sabría qué hacer, en una maravillosa guitarra.

La capacidad que se requiere para poder hacer una guitarra tan perfecta de manera artesanal, probablemente se deba en parte a que lo ha heredado de generaciones anteriores, pero no sería tan buen constructor de guitarras sin el esfuerzo y el duro trabajo realizado durante más de cincuenta años. Me resulta tan admirable su arte que me cuesta entender por qué su taller no está en un sitio que permita ser contemplado por muchas más personas.

Como contraste, esta semana he tenido la oportunidad de asistir al Foro con tu Negocio para escuchar entre otros, al gran Ferrán Adriá, Juan Luis Polo, Juan Fernández Aceytuno o Bere Casillas. Por cierto, os animo a ver la ponencia de Bere, merece la pena por divertida e inspiradora y la de Ferrán Adriá, por ser simplemente impactante.

El foro ha supuesto un grandioso escaparate de talento. Es extraño cómo hay talentos muy valiosos que pasan desapercibidos o están ocultos por el contexto, el entorno o el tipo de capacidad y otros igual de valiosos o diferentes, se ponen de manifiesto de una manera soberbia y casi sin empeño.

Un ejemplo de ello es el caso de Alice Springs, seudónimo de la mujer del famoso fotógrafo Helmut Newton, cuyo talento se mantuvo años a la sombra de su marido. Ahora hay una exposición de su obra en la Maison Europeene de la Photographie de París. Las razones por las que su arte estuvo oculto durante tanto tiempo no están claras.

Las personas que me acompañáis en mi blog desde hace algún tiempo, ya sabréis que siento debilidad por la etimología de las palabras, pero en esta ocasión considero que aporta un valor añadido hacer un repaso al origen del significado del talento.

Talento proviene del latín talentum y del griego τάλαντον. En Grecia tálanton era el platillo de la balanza y las cantidades de metales preciosos que se pesaban allí. Posteriormente, el talento se convirtió en una unidad monetaria del mundo helénico y el imperio romano. Aunque en Roma el talento comenzó a tener una nueva acepción como tesoro, parece que el origen de la evolución del término al sentido actual se debe a la Parábola de los talentos que aparece en la Biblia. De la interpretación de esta parábola deriva el significado de talento como inteligencia, capacidad y aptitud.

La Parábola de los talentos cuenta la historia de un hombre que al emprender un largo viaje llamó a sus siervos y distribuyó entre ellos una cantidad diferente de talentos. Uno de los siervos recibió cinco talentos, el segundo dos y el tercero uno.
El primero negoció y duplicó los talentos. El segundo hizo lo mismo y ganó otros dos, el tercero en cambio, enterró su talento en la tierra.
Después de mucho tiempo, regresó el hombre y arregló cuentas con sus siervos. Alabó la fidelidad y la capacidad de los dos primeros siervos. Al tercero, que le devolvió el mismo talento que recibió reconociendo que lo había escondido en la tierra por miedo, le reprendió por perezoso y mal siervo.

La interpretación más común que se hace de esta historia es que el hombre conocía bien las habilidades de sus siervos y actuó conforme a ellas, confiando e invirtiendo en los que más capacidades tenían. Pero puede tener otra lectura…

La distribución de los talentos no fue equitativa, el hombre le dejó menos al siervo del que menos esperaba y dejó más a aquellos a quienes consideraba más capacitados.

¿Es posible que los siervos actuaran conforme a las expectativas que se había puesto en ellos? ¿Dudaría de su capacidad el siervo que menos confianza y posibilidades recibió? ¿Debería el hombre a su vuelta haber ayudado al siervo a entender que un talento enterrado no podría generar resultados?

Desde hace años estamos inmersos en la famosa guerra por el talento. Una lucha por atraer y retener el mejor talento, en ocasiones con un alto precio, os dejo de muestra un artículo publicado esta semana.

Estoy de acuerdo en que el talento de las personas de una organización es de un valor incalculable, pero ¿y si en lugar de poner tanto énfasis en buscarlo fuera intentamos desenterrar el que está escondido dentro?

El sistema educativo y el mercado laboral muchas veces han limado las aristas que nos hacen diferentes desde la infancia, tratando de modelarnos para convertirnos en estudiantes y profesionales normalizados.
Si el entorno donde hemos crecido y/o trabajado no ha sido capaz de contrarrestar este intento de estandarizarnos, serán muchas las personas que acaben enterrando su talento por miedo a romper el molde.

Ferrán Adriá dijo en su intervención del #foroCTN que para poder innovar y hacer vanguardia necesitamos construirnos una barrera psicológica, porque nos tacharán de raros y sin esta barrera, acabaremos creyéndonoslo. Como consecuencia, enterraríamos el talento por miedo, como hizo el siervo de la parábola.

En un marco como el actual, donde como decía Juan Fernández Aceytuno, la guerra por el talento se ha convertido en luchar ante un consejo de administración para no despedir más profesionales, cada vez tiene más sentido diseñar e implementar estrategias de detección y retención del talento interno.

Una organización necesita la sinergia de diferentes competencias, habilidades, inteligencias y destrezas para poder innovar, crecer y ser sostenible.

Si el profesional ha de venir al trabajo cada día duchado y motivado, la obligación de los profesionales de RRHH y la del resto de directivos es no desmotivar, antes que motivar.

En cuestión de talento, trabajemos y dediquémonos en desenterrar el que está oculto y retener el que ya tenga la organización y el que aflore, antes de invertir en atraer otro nuevo.



"Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento. Es el talento de reconocer a los talentosos."



Elbert Hubbard