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El divorcio emocional con la empresa


Soplan vientos de cambio en las empresas desde hace años y la cultura 2.0 ha llegado metiendo prisa.

Algunas organizaciones van alcanzando las primeras posiciones, otras se están preparando y esforzando por adaptarse al cambio cultural, innovar y mejorar. Pero lamentablemente también las hay que siguen obstinadas en construir barricadas, tapándose los ojos y los oídos mientras murmuran a modo de mantra: “ya pasará, ya pasará y todo volverá a ser como antes. Esto sólo es una moda”.

A estas últimas les está reforzando la crisis y la alta tasa de desempleo, porque es el contexto en el que mejor funciona ejercer la autoridad basándose en el miedo.

Pero todo pasa y todo llega, y aunque el horizonte se siga viendo oscuro, el mercado laboral acabará recuperándose, aparecerán otros modelos de trabajo y los profesionales podrán poner de nuevo en valor su talento y percibir una retribución adecuada a su carrera profesional.

 “Cuando soplan vientos de cambio, algunos levantan muros y otros construyen molinos”

 
Pero… ¿qué está ocurriendo mientras tanto?

Las empresas que realmente han entendido que su sostenibilidad y crecimiento depende de su valor más preciado: el capital humano y su talento, continúan apostando por la formación, la responsabilidad social, la conciliación y el salario emocional.

Entre las que estaban a medio camino hay dos casos:

1.      Las empresas que han decidido continuar de una manera tibia, a veces por la insistencia de los “locos de RRHH”, por “y si es verdad que al final esto es rentable”, “total, ya que hay trabajo hecho”…

2.       Las que no estaban muy convencidas y en cuanto han visto  las primeras olas han decidido volver  atrás corriendo, por si se avecina una tempestad que les pille en puerto seguro.

Por supuesto, no podemos olvidar a todas las empresas que siguen rigiéndose por un modelo taylorista o que consideran que un profesional es un recurso y por una mala casualidad, humano.
Las que eran y son escépticas acerca de una gestión de personas innovadora. Las mismas que consideran que una empresa es un negocio, un ente basado exclusivamente en la cuenta de resultados, no en las personas que conforman la compañía.

 
Por cierto, para estas compañías tengo malas noticias: una organización es una gran red social y las personas son nodos que están interconectados. Cuanto mejor sea la conexión entre ellas, mejor podrá funcionar en todos los sentidos, ¡hasta en el económico!!!!!
 

Estoy convencida de que los CEOs y directivos que trabajan en seguir innovando y mejorando la gestión de personas serán los que trabajen en empresas de éxito, si no lo están haciendo ya.

Para los CEOs y directivos que están en empresas de los últimos modelos que he mencionado… les deseo suerte porque la van a necesitar, pero sobre todo les deseo que analicen sus memes y se planteen seriamente ampliar las perspectivas y cuestionar la posibilidad de cambio.


Cada vez me encuentro con más personas que están en proceso de divorcio emocional o ya se han divorciado de su empresa.

¿Y tú? ¿Te estás distanciando emocionalmente de tu empresa? Admito que a mí me ha ocurrido en alguna ocasión, ¿a quién no?

 
El divorcio emocional de un profesional comparte muchos motivos con el divorcio de una relación de pareja: decepción o desenamoramiento, engaño, falta de compromiso por la otra parte, sentirse utilizado, percibir un trato inapropiado, etc.

Cualquiera que haya convivido con su pareja sabe que para que la relación perdure en el tiempo y merezca la pena, es necesario trabajar mucho en la misma. Hay que negociar, ceder, dialogar, respetar, apoyar, cuidar y querer al otro. No es ni fácil ni gratis que una pareja tenga una relación fuerte y estable, ¿por qué creemos que en la empresa sí lo es?

Puede que algunos piensen: “¿pero dónde va a ir este con la que está cayendo ahora?”,” ¿por qué tengo que cuidar yo a mi equipo? Ni que fuera su padre”, “al trabajo se viene a trabajar, no a hablar de la familia ni de los problemas” y un larguísimo etcétera.

 
Para aquellos que estéis atravesando una crisis emocional con vuestra organización, pensad que a veces es el momento perfecto para replantearse la situación, proponer un cambio, dialogar y aprovechar la oportunidad para salir fortalecidos de las crisis, es decir, motivados y comprometidos.
 
“El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer.”


A quienes habéis determinado que el divorcio ya no tiene vuelta atrás, recordad que el ser un zombie nunca es la solución. No importa como lo llaméis: absentismo presencial, estar de cuerpo presente y de mente ausente, despido interior… no os hará sentir mejor. Es imprescindible que os replanteéis cambiar de departamento o de empresa, pero sin duda alguna debéis trabajar en vuestra empleabilidad todo lo posible.
"Cuando quedas atrapado en la destrucción, debes abrir una puerta a la creación".

Y  a los que sois responsables de un equipo de personas o de gestionar una empresa por favor, no lo olvidéis nunca: "No vemos jamás las cosas tal cual son, las vemos tal cual somos".
Haced un esfuerzo por conversar con vuestro capital humano pero sobre todo por escuchar, porque nunca es tarde para emprender el camino y evitar un divorcio emocional de un profesional siempre es una inversión rentable.

Cuidar y preocuparse por las personas que trabajan contigo es sin lugar a dudas una relación de ganar-ganar.
 
“A veces cuesta mucho más eliminar un sólo defecto que adquirir cien virtudes”.

                                                                                                                                      Jean de la Bruyère
 


Echando la vista atrás...


Desde que publiqué mi último post ha pasado bastante tiempo, pero os aseguro que ha sido un período muy intenso a nivel personal y profesional. He estado tan ocupada últimamente que no he podido publicar con la frecuencia que me gusta por respeto a quienes generosamente leéis con cariño lo que escribo en este espacio tan personal.
Admito que el retraso en publicar se ha debido a la falta de tiempo y tranquilidad para reflexionar y especialmente para ordenar todas las ideas, los sentimientos, los aprendizajes y las experiencias vividas durante este último mes.


El 6 de junio pude colaborar en el Segundo Congreso Nacional de Empresa 2.0 y Social Business   con la ponencia  El día que los RRHH se cansaron de ser recursos y empezaron a ser profesionales 2.0.

Es la segunda vez que los organizadores del Congreso han querido contar conmigo, lo que vuelvo a agradecer desde aquí.
Coincidir con compañeros de profesión como Virginio Gallardo y mi gran amiga Eva Collado, así como compartir conversaciones, anécdotas e ideas con grandes profesionales que pasaron por el congreso es algo que no tiene precio.

 
 

Respecto a mi intervención, lo que quise transmitir es que la aparición de las redes sociales ha tenido un elevadísimo impacto en el mundo de la empresa y en la gestión de personas, llegando a cuestionar los modelos de trabajo, de liderazgo e incluso de organigrama que existían hasta ahora.

Las organizaciones afortunadamente ya no tienen recursos humanos, sino que están formadas por personas y es precisamente en esta dimensión humana bien gestionada donde reside la clave del éxito empresarial. 
Aquí os dejo el enlace de la ponencia por si a alguien le interesa verla.

 
Justo al día siguiente tenía otra ponencia en la presentación de El Foro de los Recursos Humanos en Sevilla.
 
 

Los asistentes a este encuentro eran de un perfil muy distinto al de la jornada anterior. Directivos en su mayoría aún no muy convencidos de abrir las puertas al cambio, desaprender conceptos que en la Universidad nos transmitieron como axiomas y con gran reticencia a  trabajar bajo la sombra permanente de la incertidumbre.

Ya no es posible concebir que haya una empresa sin voz humana. La comunicación interna no sólo ha cambiado en su multidireccionalidad, sino en su filosofía y valores, así como en su fin. Transparencia, cercanía, hacer que los profesionales se sientan parte del proyecto empresarial, que aporten y que sus ideas sean valoradas, aprovechar las sinergias y la retroalimentación de perfiles variados. Aprender a gestionar la diversidad y aprovechar el talento colectivo.

Cuando estudiaba en la Facultad, en una ocasión nos contó un profesor un experimento que habían realizado con personas que estaban encarceladas desde hacía muchos años.
Estas personas aprovechaban el escaso tiempo al aire libre del que disponían para dar paseos por el patio de la cárcel cada día.
Tras una rutina forjada durante tanto tiempo, les llevaron a campo abierto para observar cómo reaccionaban y comprobaron que se limitaban a seguir dando paseos, pero lo más significativo era que la distancia que recorrían era exactamente igual que la medida del patio de la cárcel.
Teniendo un espacio inmenso y desconocido para caminar, correr, descubrir caminos inesperados, etc. parecía tener menos sentido disfrutar de todas las posibilidades que ofrecía la naturaleza que romper con su hábito, ni siquiera variar en centímetros la distancia de los pasos recorridos.


Esa misma sensación es la que me transmiten muchas empresas, ¿no os pasa a vosotros?  

Hay tantas posibilidades para cambiar, crear, generar, cuestionar… Pero los límites los tenemos en la mente, seguimos recorriendo y viendo las barreras donde han estado desde hace años, aunque ni siquiera las hayamos comprobado nosotros, en ocasiones es algo que nos han contado otros y hemos aprendido a vivir entre esos márgenes.

Creo que mi discurso en aquella ponencia fue un poco rupturista y no le gustó a todos los que asistieron, pero pretendía no dejar indiferente y sembrar una pequeña semilla de inquietud en quienes no comparten la creencia de que la empresa está condenada a cambiar y adaptarse o a extinguirse.


Pero el evento más especial de todos ha sido poder acompañar a mi adorada Laura Chica en la presentación de su libro “¿Quién eres tú?” el pasado 20 de junio en Sevilla.

 
Leer un libro que ha escrito alguien a quien aprecio y admiro siempre me despierta una sensación especial en el estómago, pero en esta ocasión es un libro que me ha ayudado a replantearme muchas cuestiones importantes, empezando por su título: ¿Quién soy yo?

Os recomiendo que lo leáis, lo subrayéis y lo trabajéis porque os aseguro que merece la pena. Del libro destacaría muchas cosas pero fundamentalmente me quedo con los siguientes puntos:

  • Somos analfabetos emocionales: no se preocupan de nuestra inteligencia emocional en el colegio, ni en la Universidad, en muchos casos ni siquiera en la propia familia. No obstante, qué importante es para poder tener una vida feliz y plena e incluso tener éxito en el ámbito profesional.
  • Ser feliz es una decisión: hay circunstancias que no podemos cambiar, que están ahí y que debemos tenerlas en cuenta. Pero ser feliz supone un esfuerzo, un trabajo y una lucha permanente y diaria. Siempre podemos hacer algo y en cualquier contexto por muy nocivo que éste sea.
  • El optimismo es una vía de supervivencia: en el contexto socioeconómico actual, ser optimista nos ayuda a enfrentarnos a nuestros miedos, a superar obstáculos a fijarnos metas y sólo si creemos que podemos conseguirlo lo haremos. No importa que te caigas, sino lo que de verdad importa es cuántas veces te levantas.
  • El agradecimiento para poder ser feliz y valorar la vida: ¡Qué importante es y cuántas veces se nos olvida ser agradecidos! Y hay tantas cosas y tantas personas a las que agradecer…
  • El ejemplo: enseñar desde el ejemplo, la coherencia y tomar conciencia de que generamos emociones positivas y negativas en nuestra familia, en nuestros equipos de trabajo, en nuestros amigos, en todas las personas con las que interactuamos. Somos responsables del ambiente en el que trabajamos y nos relacionamos y en nuestra mano está influir de manera positiva para propagar un clima más feliz y agradable.

Estas son sólo algunas pequeñas píldoras del libro de Laura, os dejo el enlace del vídeo de la presentación para que podáis conocerla un poquito mejor. Porque ella misma es una persona maravillosa y su libro es su reflejo.
 
Y por último, pero no menos importante, tengo que destacar también lo que me enseñan mis hijos cada día, ¡qué lecciones tan grandes me dan de vez en cuando!
Quienes tengáis hijos y estéis leyendo estas líneas sabréis que no es posible tratar por igual a los niños porque cada uno es diferente y especial. En mi caso, mi hijo mayor Pablo es muy sensible, a veces asume demasiadas responsabilidades para los 10 años que cumplirá a finales de este mes y también es más miedoso que su hermano pequeño.

El sábado 22 de junio fuimos a un centro hípico para ver competir al nieto de un familiar. Cuando llegamos por la mañana Pablo no era capaz de acercarse a un caballo por el miedo que le imponía un animal tan grande y hasta ese momento con el que no había tenido contacto.
Marcos, que es sólo un año más pequeño, tenía la ilusión de aprender a montar a caballo desde hace tiempo y si lo hubierais visto corretear por allí, os habría parecido que se ha criado entre cuadras, en lugar de ser la primera vez que las pisaba. Ese mismo día decidimos inscribir a Marcos a un curso intensivo durante la última semana de junio que se impartía en el centro.
 
A Pablo le dejamos su espacio y de vez en cuando se asomaba y veía de lejos un caballo. Mientras Marcos ayudaba a preparar los caballos, a lavarlos y los acariciaba, su hermano mayor iba haciendo pequeños acercamientos, a su ritmo, abandonando progresivamente su zona de confort y reforzándose cada vez que avanzaba.


El resultado lo tenéis en esta foto. Ese mismo sábado por la tarde Pablo nos pidió que le inscribiéramos también en el curso y para sorpresa de todos, ha descubierto una gran pasión que quiere seguir practicando a la vuelta de las vacaciones.

Pablo no sólo me ha enseñado la capacidad de superación y esfuerzo para vencer sus miedos con sus casi diez años, sino que como él decía: “mamá, ¡qué bien me siento porque he sido capaz de hacerlo yo solo! Y es mucho más divertido de lo que podía imaginar, me siento feliz cuando monto a caballo.”

Ante la adversidad, cada vez mayor esfuerzo y mejor actitud.
Ante el miedo, valor para avanzar y mejorar.
Ante los problemas, la búsqueda de soluciones, alternativas o nuevas perspectivas.
Pero nunca abandonar o huir hacia la desidia.
 
 
Ahora Pablo confía más en sí mismo y sabe lo que es sobreponerse a una situación que asusta para poder progresar, todo un ejemplo a seguir en nuestra vida personal y en el trabajo  ¿no os parece?

Así que echando la vista atrás, veo un mes repleto de vivencias, lecciones aprendidas y sobre todo inspiración  e ilusión para seguir cambiando y para lograr transformar el mundo, aunque sólo sea un poquito, pero no pienso dejar de intentarlo ¿y vosotros?


"Para que una revolución tenga éxito debe redescubrir valores ya olvidados y adaptarlos a las exigencias de la época"

Rabindranath Tagore

Liebster Blog Award o cómo hacer sonreír a un bloguero

Desde que tuve el gran placer de conocer a Eva Collado Durán y Billie Lou Sastre, dos mujeres con las sonrisas más bonitas que podáis encontrar, no han dejado de emocionarme y sorprenderme.
En 2012 tuve el mejor regalo del mundo 2.0 con un post que me dedicó Billie y que realmente me ilusionó, aún a día de hoy no creo que haya sido capaz de agradecérselo lo suficiente.
Este fin de semana me han sorprenido de nuevo haciéndome descubrir lo que es el Liebster Blog Award y no de cualquier manera, sino con una nominación.
 

Para quienes este tema  os pille tan de sorpresa como me ocurrió a mí, os contaré brevemente en qué consiste esto de los Liebster Blog Award. Es una especie de "Premio al blog más querido", una bonita iniciativa destinada a promocionar blogs cuyo número de seguidores no supere los 200, pero que por su contenido merezcan ser conocidos por toda blogosfera.
Este premio nació en 2010 y las reglas son muy sencillas: contestar 11 preguntas, nominar a 11 blogueros y redactar 11 preguntas para que respondan.
 Así que allá voy con las preguntas de +Billie Lou Zyncro y +Eva Collado:
1. ¿Por qué decidiste tener un blog y cuándo empezaste?
Mañana cumple mi blog su primer año J. Empecé a escribirlo para poder reflexionar sobre los distintos temas que afectan a la vida de las personas en una organización, es el sitio en el que más a gusto me encuentro para ser yo misma y decir lo que opino y siento.

2. ¿Qué te aporta tener un blog?
Escribir el blog es casi terapéutico, expresar lo que me preocupa, lo que me importa, me indigna o me ha hecho feliz es como una liberación, una catarsis.

3. ¿De dónde nace la inspiración para escribir?
La vena escritora la he heredado de mi familia materna, pero la inspiración la encuentro cada día en mi trabajo y vivencias personales.

4. ¿Quién es esa persona que te gustaría que entrara en el mundo de los bloggers?
Fernando, un amigo de mi padre que siempre ha sido uno más de la familia. Una persona culta, divertida, tierna, con una experiencia vital impresionante y con tanto mundo interior que es una pena que no se anime a escribir y compartir toda la riqueza que tiene dentro.
El compañero perfecto para conversar durante horas.

5. ¿Cuál ha sido el post que más éxito ha tenido? ¿A qué lo atribuyes?
El post sobre comunicación 2.0, creo que se debe a que muchas personas se han sentido identificadas con lo que contaba.
El post sobre resiliencia también tuvo bastante aceptación, pero en este caso creo que se debió a que conectó con la parte más sensible y humana de quienes lo leyeron.

6. ¿Cómo planificas contenidos para tu blog?
Nunca los planifico, surgen de manera espontánea.

7. ¿Cuál es tu Red Social preferida y por qué?
Twitter, porque es la que más me aporta en lo profesional y en lo personal. El tiempo y esfuerzo invertido tiene un retorno inmediato.

8. ¿Tienes algún post que te gustaría escribir y por alguna razón no puedes? ¡Confiésalo!
Muchos, ya he dicho que escribir el blog es un proceso catártico. Tengo algunos borradores que no creo que publique nunca. Ja,ja,ja…

9. ¿Respondes a los comentarios que dejan en tu blog?
Sí, siempre. Me hace mucha ilusión que alguien se tome la molestia de leer un post y dejar un comentario.

10. ¿PC o Mac?
 Cada vez más Mac.

11. ¿En los momentos off-line que te gusta hacer?
Disfrutar de la familia y amigos. En especial de mis hijos y mi marido, me hacen inmensamente feliz.


EL PREMIO: 11 BLOGS A LOS QUE CONCEDO EL PREMIO Liebster Blog Award

Como me ha hecho muchísima ilusión y las bases del premio son muy sencillas, voy a continuar la cadena y espero que a las personas que voy a nominar les haga tanta ilusión como a mí.
Estos son los blogueros que para mí merecen este premio, aunque en muchos casos superen el número de seguidores o hayan sido nominados en más ocasiones:

1.      Laura Chica: porque es capaz de enseñarnos con su propia inteligencia emocional lo que significa el concepto en cada post. Sin dobleces, querible, valiente, así es ella y así es su blog. Talento Emocional.

2.       Julia de Miguel: por su sensibilidad, su modo de ver la vida, su ternura y su capacidad de conectar con el lector. Me encanta todo lo que escribe. El blog de Julia.

3.      Juan Carlos Barceló: al igual que en el caso de Julia, la calidad humana de Juan Carlos se respira en cada una de las palabras que escribe. Es capaz de hablar y explicar un tema de RRHH en un post y emocionarnos hasta hacernos llorar con otro de contenido más personal. Redes Humanas 2.0.

4.      Andrés Ortega: un referente en innovación y el mundo de la gestión de personas. Siempre aprendo algo de sus artículos. Transmite muchísima fuerza. Andrés Ortega

5.    Laura Rosillo: por su empuje, entusiasmo y por su extraordinaria facilidad para hablar sobre algo tan complejo como la madurescencia y hacerlo de una manera tan bonita. Admiro sus ganas de vivir y aprender, es incansable. Una de las mujeres de las que más he aprendido en mi trayectoria profesional. Laura Rosillo.

6.    Francisco Alcaide: es un gran descubrimiento en el mundo de las redes sociales y en el 1.0. Es interesante, inteligente y siempre tiene cosas entretenidas que compartir. Es uno de mis imprescindibles. Francisco Alcaide.

7.     Fátima Abril: Fátima es especial, así como todo lo que escribe. Gracias a su blog nos hace entrar en contacto con nuestro mundo interior. No me explico de dónde sale tanta inspiración, pero es una fuente inagotable de temas interesantes. Fatimabril.

8.      Carlos Muriel: quien no me conozca bien me podrá tachar de subjetiva, al tratarse de mi primo pequeño. No obstante, quien nos conozca bien a ambos sabrá que no es así. Tener una mente tan brillante siendo veinteañero, ser tan vocacional y tener la capacidad de hablar de arquitectura integrándola como una dimensión humana más, merecen toda mi admiración y devoción. Ya es grande, pero llegará a ser inmenso. Arquitectura para el público.

9.     José Luis Casal: no sé cómo lo consigue, pero siempre escribe un post de los que me toca la fibra, es cercano y sensible, comprometido y valiente a veces, simplemente me encanta leerle. Las buenas personas lo transmiten incluso cuando escriben. Tengo un sueño.

10.   Jaime Pereira: creo que no es necesario explicar los motivos, Jaime es GRANDE con todas las letras, un gran profesional al que admiro y siempre me enseña algo con sus artículos. Jaime Pereira.

11.   Alicia Pomares: es una luchadora incansable, una gran profesional y una bella persona y su blog es el reflejo de ello. Serendipia.

 

Y aquí están mis preguntas para ellos:
1.- ¿Qué te empujó a escribir un blog?
2.- Describe el contenido de tu blog con tres adjetivos.
3.- ¿Cuál es la mejor experiencia que has vivido gracias al mundo 2.0?
4.- ¿Qué te inspira para escribir?
5.- ¿De dónde viene el nombre de tu blog?
6.- ¿Qué opinas de las redes sociales y su evolución?
7.- ¿Crees que el mundo de la empresa ha aprendido algo de la web 2.0 o sigue resistiéndose a ello?
8.- ¿Qué tipo de blogs sigues por interés personal o aficiones?
9.- ¿Qué libro o blog recomendarías para los que se inician en las redes sociales?
10.- ¿Qué es lo último que te ha hecho reír? ¿Y llorar?
11.-  ¿Cuál es tu opinión sobre este premio?

  
Muchísimas gracias a Billie y a Eva por haberme nominado, sois toda una inspiración para mí. No os menciono para que no se rompa la cadena y así dar a conocer nuevos blogs.

Pero sobre todo gracias a quienes queréis leer lo que escribo y sois generosos regalándome vuestro tiempo para compartir reflexiones y sentimientos.
 


"Aún sabiendo que mañana se acabase el mundo, hoy plantaría un árbol".


                                                                                                                                           M.L. King

La insoportable levedad de los RRHH...


Desde hace algunos meses estoy acostumbrándome a releer libros que leí cuando era una adolescente o demasiado joven para entenderlos bien.
El último que he tenido el placer de terminar ha sido la gran novela de Milan Kundera: La insoportable levedad del ser.
 

“La realidad es más que un sueño, mucho más que un sueño”.

Son muy numerosas las citas interesantes que se pueden destacar en este libro. La mayoría provocan una reflexión sobre diferentes aspectos de la vida, como el concepto de levedad en un sentido peyorativo.
De ahí el título de mi último post del año. Me empieza a resultar cada vez más insoportable la levedad con la que se cuestiona el área de RRHH, así como a las personas que conforman una empresa.

Se está restando importancia a la gestión de personas y se empiezan a tomar con ligereza las decisiones que afectan al capital humano que supuestamente tanto importa a cualquier CEO y empresa que se precie.

 
En el siglo XIX, la Revolución Industrial supuso la mecanización de tareas y las condiciones de trabajo se volvieron pobres, amenazando constantemente la vida del empleado, lo que comenzó a generar insatisfacción en la mano de obra.
Empezaron a aparecer los sindicatos para intentar mejorar estas condiciones laborales. Viendo las empresas el peligro que esto podía suponer, crearon los primeros Departamentos de Bienestar, antecesores del Departamento de Personal y posterior Dirección de RRHH.

Los Departamentos del Bienestar intentaban solucionar los problemas de vivienda, sanidad, educación, etc. de los trabajadores. No con una finalidad humana o por lo que hoy conocemos como responsabilidad social, sino para obtener la máxima producción con el menor coste posible. Era la época del modelo de Taylor que basaba su teoría en  las siguientes ideas:

-          Los trabajadores aplican la ley de mínimo esfuerzo

-          No necesitan pensar

-          No es beneficioso que trabajen en grupo

-          La única motivación es la retribución económica

-          Los empleados intentan tener la menor iniciativa posible

 
Teniendo en su génesis aquellos precarios Departamentos de Bienestar, tras la década de los 90 la gestión de personas empezó por fin a evolucionar para identificar la dimensión humana como valor de diferenciación y éxito de una organización.
Se tomó conciencia de la importancia de tener objetivos tanto de carácter económico como social en el mundo empresarial.

Los RRHH lentamente fueron considerándose un valor estratégico en las organizaciones. Se inició la inversión en atracción y retención de talento, en desarrollo de personas, en conciliación, en responsabilidad social interna, en igualdad y diversidad, en salario emocional, en compromiso, etc. Pero de  repente… llegó la archiconocida crisis económica mundial y arrasó con muchas direcciones de RRHH que se estaban construyendo con esta filosofía como un tsunami.

Hemos necesitado años para darnos cuenta de que no sólo es imprescindible tener en cuenta las necesidades fisiológicas del trabajador, sino también las necesidades psicosociales y cuando por fin empezábamos a avanzar y cuando más necesario se ha vuelto atender la dimensión psicosocial del profesional…

 
Muchas empresas utilizan la difícil situación económica actual para impulsar el camino de la involución.

 
¿Pero alguien como yo, que se define como una mujer optimista y vitalista y que da siempre los buenos días desde Twitter  con el hashtag #empiezoeldíaconunasonrisa va a terminar el año con un post con mensaje triste?

 
¡Por supuesto que no!

 
Para luchar contra este camino de involución hacia el que algunos se empeñan en empujarnos, para resistirnos a perder la dimensión humana del profesional que aporta valor a las organizaciones y para poder seguir evolucionando hacia una mejor gestión de personas, el pasado 14 de diciembre nació la iniciativa de #EnRHed.
 
Porque seguiremos trabajando no sólo en 2013, sino durante todo el tiempo que haga falta y porque somos muchos quienes no estamos dispuestos a dar un solo paso atrás, desde aquí os dejo un mensaje de esperanza y optimismo.

 

Los profesionales que nos dedicamos a trabajar por y para las personas ni hemos tirado la toalla, ni nos hemos dado por vencidos. Seguimos aquí, creciendo en número y haciéndonos cada vez más fuertes para luchar contra la insoportable levedad de los RRHH que algunos se esfuerzan inútilmente en transmitir.

 

Como diría un buen amigo mío: el año que viene más y mejor.

¡Felices fiestas!

 

“Las preguntas verdaderamente serias son aquéllas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta. Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre.”


La insoportable levedad del ser, Milan Kundera
 
 

 

La presunción de profesionalidad


No soy abogada ni experta en la materia, pero siempre me ha gustado el derecho de la presunción de inocencia recogido en el artículo 24 de la Constitución Española.
La presunción de inocencia es un principio jurídico que establece la inocencia de la persona hasta que se demuestre su culpabilidad mediante un proceso judicial.
De un modo similar, me gusta creer en la presunción de profesionalidad de las personas hasta que se pruebe lo contrario.

Palacio de la Justicia de Roma, foto de Óscar Marín
 
Nunca me han gustado frases o refranes del estilo: “Piensa mal y acertarás”, “No esperes nada de nadie, es preferible estar sorprendido a estar decepcionado”, “Debemos desconfiar unos de otros. Es nuestra única defensa contra la traición”, etc.
 
Confío en las personas hasta que me convenzan de que no son dignas de mi confianza, porque creo que el ser humano no es malo por naturaleza y porque los prejuicios restan oportunidades a las personas. Como decía Victor Hugo:
"Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores."

¿Qué ocurre cuando en el entorno laboral alguien no actúa como esperamos ética y/o profesionalmente? En mi caso sufro una gran decepción, pero procuro recuperarme rápidamente para ser capaz de “neutralizar” a esa persona y que el impacto en mi trabajo, en la organización y en el equipo sea lo menos nocivo posible.
En el entorno laboral mi gestión de expectativas es alta, lo admito, espero profesionalidad por parte de cualquier persona con la que tenga que trabajar o colaborar.
¿Me he llevado decepciones por esta gestión de expectativas?
 Sí, claro, muchas.
 
¿He experimentado trabajar con alguien que carece por completo de profesionalidad?
Sí y he sentido la frustración que produce tal estado. 

A pesar de todo, ¿merece la pena seguir creyendo en la presunción de profesionalidad?
¡Sin duda alguna!
 
Algunos me podrán tildar  de confiada en exceso o inocente, pero ¿cuándo fue negativo tener  fe en las personas?
A medida que vamos cumpliendo años vamos perdiendo esa fantástica inocencia que caracteriza a los niños, que les hace ser espontáneos y en ocasiones hasta decir algo inoportuno en un determinado contexto.
Las experiencias vividas, en especial las que nos han hecho sentir mal, van despojándonos de la ingenuidad de la infancia y hasta cierto punto este aprendizaje es positivo, porque nos vuelve precavidos y porque esas vivencias nos ayudan a desenvolvernos mejor en circunstancias parecidas.
No obstante, ¿es necesario volverse desconfiado para triunfar profesionalmente? Muchos expertos responderían que sí, mi respuesta es un rotundo NO.
Es importante distinguir entre confianza e ingenuidad.
 
No veo muchas posibilidades de éxito en una relación donde falle la confianza, aunque esta relación sea de carácter laboral.

 ¿Siguen siendo los “profesionales tiburones” los que llegan a puestos directivos?
Desde hace años van perdiendo posiciones a medida que evoluciona la sociedad y las personas que conforman la empresa empiezan a ser intolerantes ante determinadas conductas y comportamientos.
 
¿Tienen los jefes tóxicos los días contados? Creo firmemente que sí, aunque aún falte tiempo para que sean una especie en extinción, pero llegará el día, como les llegó a los dinosaurios y eran más grandes y fuertes.
Los momentos que estamos viviendo obligan a las empresas a transformarse, porque son organizaciones sociales y por lo tanto son las personas quienes las sustentan y generan el valor del negocio  
 
 
Un profesional es un ser humano en su dimensión más general y completa: con su experiencia vital, su carácter, su compromiso, su talento, sus relaciones familiares, su estado de ánimo, etc.
Un profesional es una PERSONA, no es un autómata que se limita a ser productivo dejando sus emociones en la puerta de la oficina, a pesar de que a muchos CEOs y directivos les gustaría que funcionara así, especialmente a aquellos que cuando oyen hablar de inteligencia emocional en la empresa les recorre un escalofrío por el cuerpo. 
La dirección por valores, las empresas con alma, la responsabilidad social no son conceptos nuevos ni mucho menos pero… ¿qué está pasando?
¿No tenéis a veces la sensación que esos equipos directivos y CEOs que deberían estar en peligro de extinción han vuelto a recuperar terreno?
¿Soy solo yo o vosotros también sentís que la crisis está empezando a servir como excusa a algunos para ser más relajados con la ética y la moral en el entorno laboral?
 
No ha transcurrido mucho tiempo desde que una cita desde el departamento de personal generaba tensión y miedo. Pero hoy, quienes trabajamos en Recursos Humanos, es decir para las personas y por las personas, debemos desprendernos del concepto de RECURSOS y acentuar la parte de HUMANOS.
Para algunos directivos todo vale, en especial, actuar con falta de ética personal y profesional por dinero, por intereses propios y olvidando por completo el valor de las personas.
 
Hay compañías que aparentan esforzarse en parecer inhumanas: despidos agresivos, eliminación de presupuestos para formación y desarrollo del talento, mayor discriminación de género y discapacidad, abusos de horarios y cargas de trabajo, etc.
Todo esto sucede en una coyuntura donde los profesionales necesitan confianza, empatía, comunicación abierta, respeto y apoyo para poder hacer que las empresas y los proyectos salgan adelante.
 
 
Tengo el apoyo de grandes amigos y compañeros de profesión que pensamos seguir luchando con calma, con perseverancia y con entusiasmo para que los directivos tóxicos tengan los días contados, para que la presunción de profesionalidad no sea un ejercicio de inocencia y para que los buenos profesionales sean personas valoradas por su aportación a la empresa y en su dimensión humana.
No todo vale en la vida y en las empresas tampoco.
No sé vosotros, pero yo ME QUEDO CON LAS PERSONAS.
 

¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?
                                                                                                               George Eliot
 
*Este post es la reflexión del artículo que escribí para Zyncro.